Privacidad compartida

adolescentes-sextingTeléfonos móviles, mensajería electrónica, trasmisión de datos, son conceptos que poco a poco se van instaurando en la cotidianidad de la familia cubana. Sin embargo, no siempre somos conscientes de que junto a las bondades que proporcionan estos adelantos tecnológicos, también existen peligros

Maritza y Joaquín están sumamente preocupados por la actitud que está teniendo su hija Jacquelín. La adolescente prefiere estar en casa, a duras penas va al pre, los fines de semana se encierra en su cuarto y se estremece cada vez que suena el timbre del teléfono. A sus padres no les queda otra alternativa que llevarla a un especialista, quien después de algunas citas detectó que la joven estaba siendo víctima de presiones por parte de un antiguo novio con quien se había hecho algunas «fotos comprometedoras» y la amenazaba con divulgar. La sorpresa fue evidente, ambos progenitores no tenían ni idea de que esas cosas pudieran suceder…

Y es así, la presencia cada vez más creciente de las Tecnologías para la Información y las Comunicaciones (TICs), impone también nuevos peligros a enfrentar. En la actualidad cualquier persona tiene la posibilidad de convertirse en fotógrafo, videasta, comunicador. Teléfonos cada vez más inteligentes y cargados de aplicaciones, la mensajería electrónica y las ya conocidas redes sociales, se convierten en tribunas por excelencia para la captación y trasmisión de los más disímiles datos. Estos tipos de espacios están adquiriendo enorme fuerza y se postulan como uno de los fenómenos del presente y el futuro.

Si bien es cierto que el uso de las redes sociales de internet en Cuba es aún muy reducido en comparación con otros países, la presencia de correos electrónicos, mensajería virtual y aplicaciones como bluethoo y zapya hacen indetenible la trasmisión de información.

Todas estas novedades constituyen un imán para las y los jóvenes, pues ofrecen infinitas posibilidades comunicativas, les permiten compartir música, videos, imágenes, entrar en contacto con personas de otros países y culturas, que viven o están a distancia, intercambiar experiencias y conocimientos.

Pero no siempre el embullo trae aparejado la responsabilidad.

También este mundo tiene sus riesgos, de ahí que el acompañamiento de las y los adultos de casa en estas nuevas aventuras se hace indispensable.

Generalmente los adultos tienen menos conocimientos de las nuevas tecnologías y por lo tanto son incapaces de calcular hasta dónde está el peligro de las acciones de adolescentes y jóvenes. Por otra parte, cada vez que en casa se adquieren nuevos equipos, se les brinda a los más bisoños la primicia de su uso, mientras las y los mayores se van quedando con lo más antiguo y por lo tanto lo que tiene menos prestaciones. Esa brecha digital es uno de los aspectos fundamentales a superar.

Compartir o no compartir… ese es el problema

Young Girls Operating Cell Phones with a Young Boy (10-14) Standing Behind ThemResulta importante saber que el usuario de esos recursos está dispuesto a compartir, pues para ello están diseñados, pero hay que enseñarles a ser cuidadosos con lo que se comparte. Es una imprudencia brindar información personal o privada, momentos íntimos, datos personales y familiares. Se debe cuidar el consentimiento para la trasmisión de información con personas con quienes en una ocasión se puede tener algún grado especial de afinidad, pues las condiciones pueden cambiar cuando las relaciones se terminan o las amistades se rompen.

Esto constituye un arma de doble filo. Lo que en una circunstancia suele ser un acto de fidelidad y amor, nos hace quedar expuestos. Como Hansel y Gretel, vamos dejando migajas de información que pueden ser aprovechadas en nuestra contra y se pierde el control sobre su difusión.

Es posible que entre las y los adolescentes la divulgación de datos de otros coetáneos empiece como un juego, pero no es calculable el alcance que puede tener; sin contar que suele convertirse en una molesta forma de hostigamiento.

Teniendo en cuenta la impersonalidad de estos medios, devienen caldo de cultivo para turbios manejos de personas mal intencionadas que se traducen en mensajes violentos, de índole sexual, acoso, extorsiones, y hasta el llamado ciberbullyng, que es la forma de burla más cruenta de nuestros días.

Otros peligros

La alerta a la familia para el control y supervisión en la manipulación de las TICs por parte de adolescentes y jóvenes no se circunscribe solamente a la prevención contra el atentado a la privacidad que significa publicar datos, imágenes y videos sin consentimiento. También estas formas de comunicación son propicias para suplantar identidades, falsificar edades, sobre todo si se tiene en cuenta que existe una edad mínima para obtener servicio de telefonía móvil, y que cuando esto se viola siempre está respaldado por un adulto que se presta para llevar a cabo la gestión, y se corre el riesgo de crear adicciones.

Para nadie es un secreto que el uso, o mejor, el abuso en la utilización de las aplicaciones en los teléfonos y las posibilidades de comunicación virtual restan tiempo de participación en reuniones familiares y en grupos de amigos, puede interferir con otras actividades e incluso con el estudio o el trabajo y encierra a las personas en su mundo, de forma tal que hasta ha habido accidentes de tránsito por andar inmersos en juegos, mensajes o conversaciones telefónicas.

Sin embargo no se trata de impedir o limitar el empleo, sino de insertarse en ese mundo para conocerlo y acompañar a la juventud en su uso. Es necesario saber que el problema existe y que el mejor filtro es el conocimiento. Padres y madres tienen que convertirse en supervisores y conductores, pues el uso de las Nuevas Tecnologías para la Información y las Comunicaciones no es un fenómeno efímero, estas han venido para quedarse; pero evidentemente influyen en la formación de sus hijos e hijas.

Be Sociable, Share!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*