Preparar el futuro

SXSWlypse.El envejecimiento poblacional es una realidad para la cual debemos prepararnos. Los infantes y adolescentes de hoy, en pocos años, serán los adultos responsabilizados con asumir la atención y cuidado de sus ancianos, de ahí que el adiestramiento de las familias debe comenzar ya

Recientemente nos reunimos un grupo de amigos y, entre la variedad de temas que salieron a relucir, hubo uno que me incentivó a escribir estas líneas. A continuación reproduzco las reflexiones de una de los participantes:

abuelo2“Recuerdo, en mi época de niña, que mis tres hermanos y yo nos pasábamos la mayoría del tiempo con mi abuela. Era ella quien nos llevaba y traía de la escuela, por las tardes íbamos al parquecito cercano a jugar, nos atendía la mayor parte del tiempo en la casa, en fin que todavía no sé cómo se las podía agenciar para estar al tanto de los cuatro.

Sin embargo, continuó, en el plazo de unos pocos años todo se habrá invertido, porque mi única nieta va a tener que arreglárselas para atender a sus cuatro abuelos.”

Y dice bien. Es esta una realidad, a la cual se encuentra abocada la sociedad cubana, debido fundamentalmente a tres procesos que vienen teniendo lugar: el envejecimiento poblacional, el aumento de la esperanza de vida y la baja fecundidad.

Sobre el tema, mucho se ha divulgado en los medios. Se analizan las causas, se calculan estadísticas para asumir el reto, se trazan y divulgan estrategias desde el nivel nacional y hasta locales…. Pero lo que sí está claro es que ninguna evaluación va a propiciar la irreversibilidad del fenómeno. Es por eso que se impone preparar a las y los más jóvenes de casa y a la familia misma, para enfrentar con naturalidad la atención a quienes arriban a la tercera edad.

La tarea no puede esperar, más si tenemos en cuenta que los niños y adolescentes de hoy, serán a la vuelta de unos años, los adultos encargados de atender las demandas de los más envejecidos y enfrentar el desafío demográfico, por lo que es nuestra responsabilidad que lo hagan con amor.

Lo primero es enseñarlos, desde las edades más tempranas, a no sentir a la vejez como una carga, a disfrutar la compañía de las y los ancianos, a beber de su sabiduría, a entenderlos y complacerlos… Para lograr tal objetivo, se impone que vean en sus padres el trato amable con los abuelos de hoy. Valores como la responsabilidad, el amor, el respeto, deben ser fomentados en el hogar.

abuelo3Resulta importante hacerles saber que la relación entre la juventud y la ancianidad es muy positiva pues los primeros aportan vitalidad, alegría y ayudan a evitar la soledad. En la época moderna y con el avance de las nuevas tecnologías los nietos pueden, además de aprender de sus abuelos, transmitirles nuevos conocimientos y fomentar de este modo la relación inter generacional al crear alianzas comunicativas entre abuelos y nietos.

Pero al mismo tiempo de la educación de los sentimientos existen otras acciones para las cuales debemos prepararnos. Dentro del propio hogar habrá que concebir reformas que permitan hacer la vida más agradable a las y los ancianos. Eliminar barreras de manera que los adultos mayores se muevan y vivan con total libertad, es una de las premisas indispensables en las adecuaciones que hagamos en la decoración de la vivienda. La ubicación de la habitación escogida para su dormitorio debe ser, en la medida de lo posible, libre de escalones, cercana a los baños y con espacios para movilizarse donde quepan bastones y andadores.

Los cuidadores

Otro asunto importante dentro del seno familiar es la figura del cuidador/a. Generalmente asumir este rol supone una limitación importante para realizar otras actividades en la vida diaria. Cuando el cuidado es responsabilidad de una sola persona el aislamiento es mucho mayor.

Usualmente la estrategia que se utiliza para lograr que se comparta el cuidado de las y los ancianos es la rotación por las casa de sus hijos. Pero esta no es la mejor manera. Se debe evitar el llamado “abuelo/a golondrina”, pues el cambio constante de locación y las distintas maneras de interactuar de las familias, provoca estrés en los ancianos.

Salirse de su rutina es negativo para las personas mayores. La incertidumbre de lo desconocido o la inestabilidad, los hace altamente vulnerables.

Es por eso que se aboga por la presencia en los hogares de las y los “cuidadores solidarios”, que equivale a decir que todos quienes tengan la capacidad, participen de manera responsable en la atención a los adultos mayores. Que conozcan sus hábitos, respeten y cuiden de sus costumbres, conozcan de sus medicamentos, se ocupen de la alimentación e higiene. La existencia de varios cuidadores en el hogar permite a todos tener tiempo para dedicar a otras actividades. Ante esta realidad, es factible que ya no sirvan los patrones de relación familiar previos y haya que elaborar otros nuevos.

Propiciarles seguridad, auto valía, protección, afecto, sentido de pertenecía, hacerles sentirse útiles, que sus opiniones sean tenidas en cuenta para la toma de decisiones… resulta vital para su autoestima.

Es importante que el anciano aprendiendo o enseñando vea que forma parte del ámbito familiar con todos sus derechos, que a pesar de necesitar de atención y cuidados especiales, su opinión es importante y que puede ayudar en las tareas.

Pero para lograr esta dinámica familiar es necesario comenzar desde ahora mismo con la educación de quienes deben encargarse de conseguirlo.

Be Sociable, Share!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*